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Lo que dice una marioneta

Lo que dice una marioneta

 
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo,
 y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que
 pienso, pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo.
 Daría valor a las cosas, no por lo que valen, 
sino por lo que significan. 

Dormiría poco y soñaría más, 
entiendo que por cada minuto que cerramos
 los ojos perdemos sesenta segundo de luz. 
Andaría cuando los demás se
 detienen, despertaría cuando los demás se duermen, 
escucharía mientras los demás hablan, 
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate... 

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, 
vestiría sencillo, me tiraría
 de bruces al sol, 
dejando al descubierto no solamente mi cuerpo,
 sino mi alma. 

Dios mío, si yo tuviera un corazón... 
Escribiría mi odio sobre el
 hielo, y esperaría a que saliera el sol. 

Pintaría con un sueño de Van Gogh 
sobre las estrellas un poema de
 Benedetti, y una canción de Serrat 
sería la serenata que le ofrecería a la luna. 

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus
 espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... 

Dios mío si yo tuviera un trozo de vida... 
No dejaría pasar un solo día 
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. 
Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita 
y viviría enamorado del amor. 

A los hombres, les probaría cuán equivocados están
 al pensar que dejan
 de enamorarse cuando envejecen, 
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. 

A un niño le daría alas, 
pero dejaría que él solo aprendiese a volar. 
A los viejos, a mis viejos, 
les enseñaría que la muerte no llega con la vejez 
sino con el olvido. 

Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres... 
He aprendido que
 todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña 
sin saber que la
 verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. 

He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho a mirar a otro
 hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse. 
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, 
pero finalmente mucho no habrán de servir porque 
cuando me guarden dentro de esta maleta, 
infelizmente me estaré muriendo...
 

Reflexiones

Reflexiones

En cierta ocasión, un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Iba pensando de esta forma:

Si tuviera un carro nuevo, sería feliz. Si tuviera una casa grande, sería feliz. Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz. Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz, cuando tropezó con una bolsita llena de piedras.

Comenzó a arrojar las piedritas una por una al mar cada vez que decía: Sería feliz si tuviera... Así lo hizo hasta que solamente quedó una piedrita en la bolsita, que decidió guardar.

   Al llegar a su casa percibió que aquella piedrita era en realidad un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuántos diamantes arrojó al mar sin detenerse a pensar?

Así son las personas: arrojan sus preciosos tesoros por estar esperando lo que creen perfecto o soñando y deseando lo que no tienen, sin darle valor a lo que tienen cerca de ellas. Si mirasen alrededor, deteniéndose a observar, percibirían lo afortunadas que son.

Muy cerca de sí está su felicidad. Cada piedrita debe ser observada: puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días puede ser considerado un diamante precioso, valioso e insustituible.

Depende de cada uno aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para jamás recuperarlo. ¿Y tú cómo estás lanzando tus piedritas? que pueden ser novios, amigos, trabajo, e inclusive tus mismos sueños... “El mundo está en las manos de aquellos que tienen el valor de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”. 

Un paso hacia la ternura

Un paso hacia la ternura

No es ternura el fuego de una pasión, sino la suavidad de una caricia. No es ternura el oleaje que se desborda, sino el beso del cielo con el mar. No es ternura la montaña que nos sobrecoge, sino la macetica de violetas africanas perfumando en la ventana, al estilo Katiuska. No es ternura lo grandioso, sino el detalle.

No es ternura lo que se da, sino lo que trasluce. No el sol que calcina, sino la luna embrujada. El fuego que abraza, sino el leño que se consume. No es ternura lo que sobresalta sino la insinuación.

La ternura vitaliza al viejo, duerme al niño, desarma al hombre. Parece por momentos olvidada, y hay que revivirla para hacer que la vida sea inolvidable.

La ternura parece pequeña y agranda el corazón. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, la mirada llena de cariño que dice: «¡Estoy aquí!» La ternura es frágil. En los niños abunda. La caricia no reclama caricia. Crecemos y olvidamos. Intentemos revivirlas. Está en las pequeñas cosas cotidianas.
(anónimo)

Celebración de la voz humana

Celebración de la voz humana

Tenían las manos atadas, o esposadas, y sin embargo los dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras. Los presos estaban encapuchados; pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por abajo.

Aunque hablar estaba prohibido, ellos conversaban con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos, que en prisión aprendió sin profesor:—Algunos teníamos mala letra —me dijo—. Otros eran unos artistas de la caligrafía.La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada más que uno, que cada uno fuera nadie: en cárceles y cuarteles, y en todo el país, la comunicación era delito.

Algunos presos pasaron más de diez años enterrados en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pasos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron porque pudieron hablarse, con golpecitos, a través de la pared. Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores; discutían, se abrazaban, se peleaban; compartían certezas y bellezas y también compartían dudas y culpas y preguntas de esas que no tienen respuesta.

Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada.  

El Martí que yo conocí y amé

El Martí que yo conocí y amé

  Sé que para muchos es difícil creer que hoy sea yo quien cuente esta historia, pero han sido tantas las lágrimas que por Martí he derramado, han sido tantos mis sueños para con él confortarlos, que no sé “si mi alma  trémula y sola” o el corazón que vierte su pena descansarían en paz “por frío o por amor alguna vez”.

  ¡Le agradezco tantas cosas…! haberme enseñado a amar de la forma  más pura e ingenua( amar callada), haberme enseñado a respetar al hombre “que quiera, sirva, hable con finura y trabaje,” me mostró una “ libre y virtuosa forma  de trabajar” para no tener que “vender la libertad  de mi corazón por  la mesa o por el vestido”.

  Lo vi enfermo tantas veces  “ y hubiese deseado tanto poner mi mano en su frente cuando tenía la cabeza encendida”, pero mis respetos por él fueron siempre tan grandes como el “cerezo inmenso  del central Valley con sus ojos y brazos” que acarician y enamoran el aire. Y lo vi llorar, con los ojos secos y el corazón encharcado recordando “ su padre profundo con la cabellera de plata  “o mirando” la copia que hizo el pintor de la hermana que adoró” y acariciando la trenza que llevó  escondida en aquella caja de oro.

   ¿Y por mí lloró alguna vez?... Lo miré  derrochando sencillez  en aquellos versos que solo sus amigos saben cómo le salieron del corazón y cómo se fueron  convirtiendo estos  en su refugio divino, siendo fiel con él mismo.

“Yo visité anhelante los rincones donde a solas  estuvieron él y su amante  retozando con las olas”…su Carmen  cómo la amó…y en mi mente está el recuerdo  de verlo con su mujer pasar por el mirador siendo felices los dos.

  ¿Y a mi lado fue feliz? Con qué ternura y amor “espantado de todo” se refugió en su pequeño Ismaelillo demostrándole  su amor a pesar de la separación y  con la entrega que lo fue haciendo hombre  de bien convirtiéndolo en el  “modelo de un Dios” prefiriendo  “verlo muerto a verlo vil”.

 Le agradezco aquella tasa de té o el café que compartimos hablando de sus amigos: Céspedes, Agramonte, Maceo, la fuerza revolucionaria de Mariana Grajales, de lo que le enseñó Rafael María de Mendive, lo que fue el           “General Gómez” y la inteligencia de José de la Luz  y  Caballero, de los que llevó en sí  la profundidad del dolor, el empeño y el amor por causas justas.

Pero nada igual a nuestro romance, ese que enarbolamos  aquella noche de invierno, que provocaron  mis labios  la tentación y el deseo, ese que vivimos juntos, llevándome de la mano  a aquel paraíso escondido bajo letras, sueños, pensamientos, nostalgias… Fue allí donde con besos  entretejió una hiedra para secar la gota  que rodó en mi mejilla al decirme algún día “ si no me vuelves  a ver pon un libro  sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo, si muero donde no lo sepan los hombres…ESPÉRAME.

        

  Olica Mayara García Martín es mi sobrina de 13 años que cursa el séptimo grado en la ESBU Tania La Guerrillera. Ella presentó este cuento en el concurso Leer a Martí y resultó ser la ganadora. Me lo mandó como un obsequio y no pude tener mejor regalo.Por eso lo pongo a consideración de todos los que tienen fibras martianas.

             

La ternura

La ternura

Sentimos ternura hacia los diversos seres con los cuales nos sentimos tan unidos, que somos poco menos que capaces de ponernos en su lugar y experimentar en nuestro propio "yo" su estado interior.En las relaciones  entre personas aparecen a la vez una imposibilidad y una necesidad de  comprensión de los estados interiores mutuos, de su alma, con la posibilidad  y la necesidad de manifestarlas.

Ternura es una sensibilidad para con los  estados del alma del otro.
 La ternura es una actitud afectiva interior y no se limita a las manifestaciones externas, que pueden ser puramente convencionales. Por el contrario, siempre es individual, interior e íntima, rehuye las miradas, por lo menos hasta cierto punto, es púdica. No puede manifestarse libremente más que respecto de aquellos que la comprenden y sienten.Si las manifestaciones de ternura sirven para satisfacer sobre todo nuestras necesidades de afectividad, el desinterés desaparece.Un cierto utilitarismo  entra en el amor humano.

Hay que vigilar para que las diversas  manifestaciones de la ternura no se transformen en medios de satisfacer las  necesidades sexuales. De modo que no puede prescindirse de un verdadero  dominio de sí, que viene a ser el índice de la sutileza y la delicadeza  interior de la actitud para con la persona de sexo diferente. Mientras la  sensualidad incita al placer y la persona por ella dominada no ve ni  siquiera que puede haber otro sentido y otro estilo de relaciones entre el  hombre y la mujer, la ternura revela este sentido y estilo, vigilando,  enseguida para que no se pierdan.
Todos aquellos que tienen una necesidad particular de ternura  -los débiles, los enfermos, los que padecen física o moralmente- tienen derecho a ella.
Los niños, para quienes la ternura es un medio natural de manifestar el amor (no sólo para ellos, por otra parte) tienen un derecho particular al cariño.

Por consiguiente, es necesario aplicar a estas manifestaciones, sobre todo exteriores, una medida única, la del amor de la  persona.
El amor de la persona y entre las personas ha de reunir la ternura y una cierta firmeza e intransigencia.En otro caso, se convertirá en enternecimiento, sensiblería y debilidad.

No ha de olvidarse que el amor humano es también una lucha por el ser humano y por su bien.
No están moralmente justificadas más que las formas de ternura que corresponden plenamente al verdadero amor de la persona y no lo están cuando se deben a la afectividad o sensualidad. A menudo la "ternura" prematura destruye el amor y la familiaridad excesiva es una forma de placer sexual.

Sólo por la templanza, la castidad y la continencia se forma y desarrolla la ternura.
Es peligroso experimentar el amor de forma superficial y, al mismo tiempo, usar esta "materia" de la que están formados el hombre y la mujer.

En tal caso ni el hombre ni la mujer podrán alcanzar el bien esencial ni el aspecto objetivo del amor, sino que se quedarán en las manifestaciones puramente subjetivas, sin extraer de ellas más que un placer inmediato.
En vez de comenzar siempre de nuevo y de crecer, semejante amor se interrumpe continuamente y acaba.
La ternura es el arte de "sentir" a la persona, al ser humano en su totalidad.

La ternura crea una atmósfera interior de armonía y comprensión  mutua.
La mujer espera ternura del hombre y tiene un derecho particular a esa ternura en el matrimonio, donde se da al hombre y vive esos momento y períodos tan difíciles e importantes de su existencia que son el embarazo,el parto y todo lo que con ellos se relaciona.

Su vida afectiva es, en general, más rica que la del hombre y, por consiguiente, tiene mayor necesidad de ternura y cariño.
El hombre también lo necesita, pero bajo otra forma y en distinta medida.
En ambos, la ternura crea la convicción de que no están solos y de que su vida es compartida por el otro.

Semejante convicción es para ellos una gran ayuda y refuerza la conciencia que tienen de su unión.
No puede haber una verdadera ternura sin una verdadera continencia, que tiene su origen en la voluntad siempre dispuesta a amar y triunfar de la
actitud de placer que la sensualidad y la concupiscencia tratan de imponer.

El amor del hombre y la mujer no puede construirse más que por medio del sacrificio de sí mismo y del renunciamiento.
 

Testimonios de una mujer

Testimonios de una mujer

Después de 15 años, María Peña se decide a contar su historia. Todavía titubea. Aunque en su cuerpo no existe herida que recuerde aquel lance, hay golpes a las creencias, a los sentimientos, cuyas cicatrices son invisibles y, a la vez, imborrables. Las palabras, sostén de las ideas, pueden desbaratar en minutos la confianza en los demás, los conceptos morales enarbolados.Fue en aquella reunión cuando…Dejemos que María hable:“Mis compañeras del taller lo sabían. Mi hijo me estaba dando muchos dolores de cabeza. No quería estudiar. Y el colmo fue cuando busqué el dinero que tenía guardado para el pago de la casa. No estaba. No pude contenerme y cuando le pregunté y se rió, le fui para arriba y le pegué. Fue sólo un galletazo (cachetada). El salió y yo me quedé llorando y llorando. Nunca le había pegado.“Ellas lo sabían, como sabían también que yo estaba pasando por los males del cambio de vida, por eso que nos da calores y ganas de llorar aunque no tengas motivo, pero yo sí los tenía. Ellas me veían ir a los servicios sanitarios a menudo, a cambiarme porque me iba en sangre. Me atrasaba en el trabajo, trababa la máquina con mis nervios de punta.“Sí. Al yo atrasarme, atrasaba a las otras. No era por mi gusto, nunca había sido así. A veces, cuando manejaba la máquina, no veía la tela, si no a mi hijo, pidiéndome lo que yo no podía darle. Y les daba a los botones con rabia, con fuerza.“Nos reunieron a todas en el taller. La jefa del turno era mujer pero, por encima de ella, todos los jefes eran hombres. Primero se habló de las metas de producción que había que cumplir, que se estudiaba la reducción del personal, que este turno estaba fallando y, en un momento, escuché mi nombre.“Yo salía como ejemplo de lo mal hecho, y yo no era la única culpable. Hablaba la jefa de turno. Las piezas incumplidas eran dinero dejado de ganar por todas porque los salarios eran a destajo. Miré a mis compañeras. Callaban. Era muy duro hablar, delante de hombres, de mis pantalones manchados de sangre.“Ellas eran mujeres igual que yo. Padecían de los malestares mensuales, de la llegada cansada a la casa, a cocinar, limpiar, fregar. A terminar más cansada en la noche para, al otro día, volver a empezar con lo mismo. Cary, la que trabajaba en la máquina al lado mío, muchas veces me hablaba de su soledad, pues el marido se le había ido con una jovencita. Y yo la consolaba. Y ahora estaba ahí, callada.“Esta Cary, sin levantar los ojos del suelo, pidió permiso para hablar. Y habló. Y dijo que yo había cambiado tanto que hasta le pegaba a mi hijo, que yo era una mala madre. Quedé paralizada. No podía ser. Ella sabía lo de mi hijo, que yo lo había criado sola, sin padre. El jefe principal se revolvió. Me miraba como si yo fuera una cucaracha. Aquello era peor que las telas rotas. Me aplastaban, me aplastaban.“Y delante de mi estaba José, el mecánico. Su mujer, varias veces, vino al taller, a buscarlo, a reclamarle por qué no le daba nada para sus hijos. Nunca se lo habían dicho en una reunión, ni a Pablo, que una vez vino a verlo una mujer con un hijo regado que tenía por ahí. ¿Y el chofer de la camioneta? Él faltaba. No porque tuviera dolores en el vientre, sino por las borracheras y eso todos lo sabían. Pero eran hombres.“Pero en verdad, lo que me partió el corazón, lo que me marcó para toda la vida, fue el silencio de las mujeres…”Desborda de Marías este continente. El nombre heredado de la madre de Jesús, hecha para el sufrimiento callado y la obediencia a los hombres, condiciona las actitudes que enroscaron el destino de esta María.

El peor desliz

El peor desliz

Las personas a veces se valen de las mentiras para encubrir sus faltas o para sobresalir entre los de su edad, creyendo que de esta forma lograrán una mayor aceptación. Espero que tú no sea uno de ellos, pues entre los sentimientos y procederes humanos más nefastos encontramos la mentira, que puede definirse como una forma parcial o total de ocultamiento de la realidad. Mentir puede ser una forma de intensificar un conflicto, en vez de atenuarlo, y está usualmente considerado como el peor desliz de una persona.

 La tolerancia de la gente con los mentirosos es normalmente muy pequeña, y a menudo sólo se necesita ser cogido contando una mentira para que te pongan la etiqueta  y no ser más de confianza.
 
Un mentiroso se diferencia de una persona que dice la verdad en el hecho de que el mentiroso quiere esconder la verdad mientras que el otro la quiere revelar. Un mentiroso debe tener siempre en cuenta la verdad para que al menos no se le vaya a escapar por accidente.

Pese a que las mentiras estén mal vistas, se ve como algo normal considerar que hay mentiras peores que otras, esto se ve mucho en las escuelas, tanto internas como externas, en las que se miente acerca del causante de un robo, de un fraude o de un comentario mal intencionado.

Se debe tener mucho cuidado pues llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades, de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Por ejemplo, en ocasiones los jóvenes cuando están en grupo suelen referirse a más proezas sexuales de las que realmente han tenido, y hasta se retan en su capacidad viril, o una madre puede hacer que su hijo mejore las notas y apruebe cursos con el fin de que aparezca como una madre exitosa, con un hijo bien educado.

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante  los que quería influir.

Mientras que la persona sincera no tiene que vigilar la versión que da de sus anécdotas y los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio el mentiroso debe controlar qué versión da de su historia, para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que ha presumido.
 
El hábito de mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad. Este afán por impresionar está basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos y geniales por medios tramposos, ya que por los naturales de la simpatía y ser espontáneos dudan el poder conseguirlos.

 Lo cierto es que no se conforma con ser una persona cualquiera, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiran embelesados y envidiosos.

Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes sencillos y hasta mediocres.

Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho, nos da igual, porque nos cae antipática), sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida social, familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.
 

¿Qué es y de dónde proviene el machismo?

¿Qué es y de dónde proviene el machismo?

El machismo es un conjunto de creencias, costumbres y actitudes que sostienen que el hombre es superior a la mujer en inteligencia, fuerza y capacidad. Es decir, asignan a las mujeres características de inferioridad. Por lo tanto quienes creen en el machismo o han sido educados en él, consideran que es el hombre quien tiene poder de decisión y elección, quien puede mandar y ordenar, conquistar y proponer en las relaciones afectivas y sexuales, quien debe recibir mayor retribución económica, entre otras creencias. Además, consideran que hay oficios para hombres y otros para mujeres, así como actividades exclusivas para hombres, por eso es usual escuchar que el hombre no debe asumir tareas del hogar (barrer, cocinar, planchar...) y que las mujeres no deben realizar tareas que impliquen el uso de la fuerza.

Las creencias machistas han pasado de generación en generación y por eso aún hoy muchas personas en distintas sociedades y culturas las conservan e incluso las ven como algo normal. En otros casos, el machismo ha permeado tanto la educación escolar, familiar y los medios de comunicación, que no se ve como una creencia sino como algo natural, es decir, se asume que biológicamente las mujeres son frágiles, dependientes e incapaces para desarrollar determinados trabajos u oficios. Sin embargo, muchas otras sociedades han relegado el machismo e intentan tener relaciones equitativas entre hombres y mujeres.

Por tratarse de una idea creada por las personas y la cultura, el machismo puede transformarse; pues hombres y mujeres tienen los mismos derechos y por lo tanto deben gozar de las mismas oportunidades.
 

La soledad

La soledad


Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia. La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar. /web/imgs/20011001/psicologia_02.jpg

La ausencia de un ser querido

Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida. Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.

La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.

La soledad social

La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada".

Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete. Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.

Un estado transitorio, nada más

La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.

Quererse de veras

Una condición necesaria para querer a otros es quererse a sí mismo, me dijo una colega con tanta convicción, que mereció la atención total del pequeño auditorio cotidiano en el que se degustaba una taza humeante de café.
Argumentaba que ello no está en contradicción con ser capaces de dar la vida por los demás, ni con la ayuda incondicional que se pueda brindar a quienes nos rodean. Se trata de llamar la atención sobre la importancia de dedicar tiempo a nosotros mismos, cuidarnos, ayudarnos y también estimularnos.
No dudo te resulte extraño lo que comento, pero te sentirás mejor cuando repares en ti y te des cuenta de cuánto vales, cómo no es necesario esperar porque otros reconozcan tu valor.
Fíjate bien, no se trata de culpar a quienes nos rodean de que no te tengan en cuenta, sino de percibir cuánto más puedes hacer para sentirte bien contigo mismo.
Lo más probable es que te reproches esto o aquello; sin embargo te elogias poco, y esto es una práctica saludable siempre que lo merezcamos.
Subrayaba mi abuela que las expresiones de afecto se aprenden desde pequeño, ni el sexo ni la edad son condicionantes para limitarlas. A pesar de esta afirmación, encontramos muchachos que no le dan un beso a su padre porque precisamente este le enseñó a no besar a los hombres y muy probablemente este joven haya sentido muchas veces el deseo de besar y acariciar a su papá.
Situaciones como esta son cotidianas en nuestro medio, y dañan, pues dar y recibir afecto es una experiencia que no admite descripción, sino vivencia, es decir, que cada cual viva su propia actitud ante la vida.
No hay porqué reprocharle a los adultos que no hayan reparado en el valor del afecto, y por tanto de la necesidad de su educación, tal vez sean producto de un hogar desamorado, lo cual no justifica que reproduzcamos esa fotografía ante nuestros hijos.
Después de esta lectura tú puedes empezar por ti mismo, ya que lo importante es que te des cuenta de que siempre hay tiempo para amar….y ser amado. Incorpora esta expresión a la cotidianidad para que se convierta en hábito, para mí es un ejemplo clásico. Por Marilyn Blanco 

No abuse de la vitamina C

No abuse de la vitamina C

Tras un estudio integral realizado en 11 mil 350 personas, investigadores de la Universidad Nacional de Australia y de su homóloga en Helsinki consideraron que es falso que la ingestión de vitamina C prevenga un resfriado.

Esa conclusión se fundamenta con más de 30 análisis hechos sobre los efectos de una dosis diaria del medicamento en personas aparentemente sanas, sin algún tipo de estado gripal.

Amadeo Esposto, jefe de Infectología del Hospital San Martín, de La Plata, Argentina, afirma que los estudios controlados ejecutados sobre la vitamina C y su efecto para prevenir catarros y resfriados han sido negativos, en su mayoría.

El muestreo reflejó que una dosis de al menos 200 miligramos diarios tiene muy pocos efectos para reducir la duración o gravedad de los resfriados, y como la mayoría de las personas padece solamente dos o tres resfriados cada año, esos beneficios son casi nulos, ratifican los investigadores.

No sucede así en aquellas personas expuestas a períodos de gran estrés, como los corredores de maratones, quienes podrían reducir en un 50 por ciento el riesgo de sufrir un resfriado si toman la dosis diaria.

El ácido ascórbico (vitamina C) es un antioxidante, ratifica el doctor Esposto, y cuando las células carecen de oxigenación, particularmente durante ejercicios físicos que requieren mucho oxígeno, las sustancias antioxidantes podrían tener efectos beneficiosos,
publica BBC Mundo digital.

Los resultados del estudio echan abajo las recomendaciones generadas en la década de los 70, las cuales orientaban tomar mil miligramos de la vitamina al día como medio de protegerse ante los resfriados.

Durante años, las vitaminas C y A se han propuesto como protectores epiteliales, pero hasta ahora no existe una fundamentación con suficientes bases científicas que lo demuestre.

Actualmente, la recomendación estándar es ingerir una dosis diaria de 60 miligramos de vitamina C, y algunos nutricionistas aseveran que la cantidad óptima es 200 cada día.

No lejos de la verdad, los expertos opinan que puede obtenerse fácilmente esta misma cantidad ingiriendo cinco porciones de frutas y verduras, y reafirman que no es aconsejable abusar de la vitamina C, ya que el organismo es incapaz de absorberla en exceso.

El camino de los orishas

El camino de los orishas

Camina despacio hacia su casa, es de noche y cerca del lugar donde estuvieron ubicados los barracones le parece ver una mujer con un candil y un bastón; entonces acelera el paso mientras recuerda a sus ancestros y las eternas historias de cadenas y aparecidos.Así es Emelina Clavel Gómez, imaginativa, soñadora, y a la vez realista y decidida.

Con sus 65 años a cada movimiento le imprime fuerza y seguridad como si el tiempo no pudiera impregnarse en su piel y su mente.Cuando ella baila, toca el tambor o dirige el grupo folclórico Magino, por sus venas corre veloz la sangre de aquellos esclavos que resistieron enérgicamente tantas humillaciones y maltratos, y se siente parte de ellos.

En el municipio de Bahía Honda y fundamentalmente en el Central azucarero Harlem la conoce todo el mundo, niños y adultos la saludan y le piden consejos. Es usual escucharla relatar las historias de las etapas en las que trabajó sembrando caña y yuca, guataqueando, chapeando, así como en la construcción y en la forestal.Emelina tuvo una vida fecunda, su vientre engendró 15 hijos de los cuales 11 lograron sobrevivir, y con esa chispa de picardía que la caracteriza responde: "La culpa es del guarapo de esta zona, pruébenlo y verán si tengo razón o no".Conservar intactas las tradiciones familiares es su principal objetivo pues desde que ellos se asentaron en la finca El Corojalito perteneciente a Bahía Honda, hacían sus toques a los santos y eso pasó de generación en generación."Todo lo aprendí de mi abuelo y mi padre. Desde niños mirábamos todo con ojos de asombro, después con admiración y respeto."De los cantos disfrutamos libremente aunque nunca conocí sus significados, en las glorietas de guano aprendíamos las cosas maravillosas de este mágico mundo, y lo hemos ido pasando a las nuevas generaciones, para que no se pierdan y lo conserven toda la vida", aseveró Emelina.

El grupo folclórico Magino está constituido principalmente por hijos, sobrinos, primos, nietos, cuñados de esta mujer. Emelina canta y un coro de ocho mujeres la acompañan, después van apareciendo los orishas que se mezclan con el sonido contagioso de los tambores.Lázaro Acosta es hijo de Emelina y representa a Oggún, el guerrero. Comenzó en el grupo por una casualidad cuando tenía 19 años y jamás se ha separado de ellos porque dice que "se siente una locura en el cuerpo cuando la piel, los músculos y los sentidos le piden más a la tumbadora".Por su parte Yusimí Acosta baila con sensualidad. Desde que ella nació tuvo la suerte de que Emelina la llevara a todas partes porque era la hija más chiquita.Andrés Valdés tiene 38 años y explica con orgullo que baila desde los 16 porque su prima le enseñó la belleza de ese mundo africano.Recuerda constantemente Emelina a Sarah, La Americana, quien fue una promotora cultural que los atendió en los años 60 y actualmente todos los miembros del grupo coinciden al solicitar más apoyo de parte de las entidades culturales del territorio y la provincia, así como de los directivos de la fábrica de azúcar.El deseo de ellos y su directora es mostrar en otras provincias la labor que como aficionados realizan, además de tener la posibilidad de participar en festivales como La fiesta del Caribe.

Magino se mantiene vivo

Según los criterios de Nereyda Cabrera, especialista de danza del Centro Provincial de Cultura Comunitaria, lo más interesante de Magino es que es genuino, sin influencias foráneas. "Es una simbiosis de vestuario, pasos, toques, bailes, atributos, leyendas, historias..."El grupo cultiva desde hace mucho tiempo una tradición que a su vez se trasmite de generación en generación, y actualmente se mantiene viva en lugares determinados.

Preservar los valores más auténticos

Alrededor de 30 niños, niñas y adolescentes conforman Los Maginitos, un grupo folclórico que sigue los pasos de la familia. Ellos irrumpen en las tardes quietas del batey con la alegría propia de la grey infantil, y con la seguridad de preservar los valores propios de su identidad.Carlos Rafael González y Luis Alfredo Portales tienen seis años, los dos son nietos de Emelina y ya están comprometidos con la tradición Magino, lo mismo sucede con Leisys Pimentel, Yanet Chirino, Yosbani Carbonel, Dailín Herrera... quienes ven a esta mujer como una madre que se preocupa porque estudien, y aprendan a bailar y cantar.El director de la escuela Camilo Cienfuegos, los maestros e instructores también los apoyan, pues estos pequeñines forman parte del grupo infantil La Colmenita del territorio y son una cantera de artistas aficionados.Un poco de historiaPinar del Río poseía pequeñas plantaciones de caña pero no es hasta finales del siglo XVIII que se crearon los ingenios. Hacia 1860 la región estaba dividida en tres jurisdicciones: Nueva Filipina o Pinar del Río con seis ingenios, Bahía Honda con 25, y San Cristóbal con 11.

Muchos rituales populares y tradicionales de antecedentes africanos están latentes dentro de la práctica de la comunidad,esto se explica por la importancia que tienen para estos grupos mantener las creencias como una forma de autodefinición y de unidad cultural.En el central Harlem el grupo Magino se presenta con características peculiares, diferentes a otros grupos estudiados tanto de la provincia como fuera de ella.Martha Esquenazi Pérez, especialista del Centro Investigativo Juan Marinello, en un estudio sobre música popular tradicional pinareña afirma que los tambores de Magino están compuestos por una tumbadora con un parche de mayor diámetro, otra con mayor altura conocida como Llamador, otro tambor similar de mediano tamaño denominado mula y un quinto.Lo cierto es que para estos hombres y mujeres lo más importante es preservar sus raíces culturales porque como dijo la integrante del grupo Magalis Acosta, las huellas son tan fuertes que hasta su hijo de días de nacido se queda quietecito entre sus brazos mientras siente la música vibrar a cada paso. 

Hasta descubrir el secreto de la vida

Hasta descubrir el secreto de la vida

Aunque Arminda Pérez Gómez ya tiene 59 años, de vez en cuando rememora sus juegos infantiles en los que no faltaban las suturas, las curas e inyecciones a sus muñecas. Y es que desde niña siempre deseó ser enfermera, y a estos fines ha entregado toda su vida.

Pausada, atenta, servicial, excelente comunicadora, es una mujer que siempre está lista para brindar apoyo emocional y profesional a quien lo necesite. Por esa razón desde el año 1969 se desempeña como enfermera y su casa es un permanente cuerpo de guardia de quemados.

Para quienes la conocen es muy normal que la llamen por el sobrenombre de Bixina, por todos los años de estudio e investigación sobre la bija amarilla para el uso en curas de quemados y otras dolencias.

En esta entrevista se devela a la Arminda madre, amiga, enfermera, profesora, investigadora… y aún faltan infinidad de aspectos que quedaron en el silencio .

“Nací en Minas de Matahambre. Aunque mi mamá no quería, siempre supe que iba a ser enfermera. Recuerdo que me escapaba para el hospitalito de ese poblado a mirar cómo hacían las curas, y eso me fascinaba y nunca me daba miedo ver una herida.

“Recibí el apoyo de mi padre, un amante de las plantas medicinales, y comencé los estudios en la escuela de enfermería Marina Azcuy. Presté mis primeros servicios con 16 años en el cuerpo de guardia de Minas de Matahambre donde aprendí mucho.

“Después pasé a laborar en el municipio de Guane en la especialidad de Quemados y a partir de ese momento nadie me pudo separar de este trabajo, tal es así que estuve años laborando en la sala de Quemados del hospital León Cuervo Rubio y posteriormente en el hospital Abel Santamaría, donde aún intento dar lo mejor de mí”.

¿Cuál es el principio fundamental de una enfermera?
“Yo creo que debe ser el respeto al paciente, esta es una labor que lleva mucha consagración, y no soporto que delante de mí se maltrate a nadie. Sensibilizarse con el dolor humano es lo más importante y un enfermero no puede perder la ternura, se tiene que sentir el dolor ajeno y ejecutando acciones es como se demuestra la profesionalidad.

“Hay que cuidar hasta los gestos, la mirada, los pacientes llegan aterrados a la consulta y la autoridad tiene que estar avalada por los buenos sentimientos, por eso siempre estoy enseñando a mis alumnos hábitos de educación formal y a desarrollar la sensibilidad hasta en los sanitarios en tiempo de guerra”.

¿Por qué realizas el estudio de la bija amarilla?
“Algunas personas oriundas del campo venían con quemaduras en las que se aplicaron bija y aunque existía infección notaba que estimulaba el tejido de granulación y el cierre de las quemaduras. Entonces recurrí a mi padre que me estimuló para que investigara sobre ese tema.

“Comencé estudiando el libro de Juan Tomás Roy sobre las plantas medicinales y a eso le siguió el estudio de esa planta por parte de un equipo multidisciplinario. A partir de ahí comencé a idear una fórmula para la cicatrización de las quemaduras y como resultado derivó una crema con la primera fórmula de un extracto de bixa orellana lim amarilla, que la denominé Bixina.

“Soy la jefa de este proyecto nacional y llevo alrededor de 16 años aplicándola con excelentes resultados y estoy en la fase del ensayo de irritabilidad dérmica en la Facultad de Ciencias Médicas. Son muchas las personas que me piden que concluya esta investigación pues es de gran utilidad, pero ahora sólo quedan detalles que son imprescindibles para la comercialización”.

¿Cómo es Arminda?
“Soy fiel a quienes quiero, y una mujer muy laboriosa, muestra de ello es que recientemente recibí el Premio Anual del Ministro. Me encanta la poesía, la música, soy una fiel oyente de Radio Guamá, adoro la Computación y acostarme tarde trabajando en mis investigaciones.

“He sido Vanguardia Nacional 15 veces, y en eventos nacionales e internacionales soy bien conocida, pero siempre la misma mujer sencilla.

“En cualquier momento voy a cumplir una misión internacionalista, pero será curando quemados en esos lugares apartados donde no llega nadie, donde no haya medios y pueda enseñar todo lo que aprendí en estos años.

“Hace algunos días, una estudiante boliviana de la Facultad de Ciencias Médicas de nuestra provincia, me dijo que en su país hay sitios en los que no existe ni la más mínima posibilidad de hacer las curas y que a ella le gustaría aprender mis técnicas para aplicarlas con esos seres necesitados. Le dije que le enseñaría todo, que contara conmigo, y es que adoro a las personas de buen corazón.

“Recuerdo con mucha emoción cuando me entregaron el Diploma de Honor en el Instituto Superior Pedagógico por el aporte dado en las investigaciones, allí estaban presentes doctores e investigadores, uno de ellos me dijo una frase que no olvidaré nunca: `Usted no lo recuerda pero hace años me trató con tanta delicadeza que fue capaz de cerrar una quemadura que era una caverna, y eso sólo se logra con amor´. Lloré de emoción y no necesito más méritos que ese”.

¿Tienes algún método para mitigar el dolor?
“El dolor físico sólo es posible mitigarlo con la palabra adecuada, el buen carácter a la hora de atender al paciente en la consulta, que esa persona sienta que en ese momento él es lo más importante, pero pienso que el dolor en el alma, ese que te hace decaer el espíritu, sólo se puede mitigar con el trabajo, y con el amor de quienes te quieren.

“Hace poco tiempo perdí a mi hijo de 22 años producto de un cáncer de colon, pertenecía al Equipo Nacional de Remo y era un joven maravilloso; moría yo lentamente viéndolo sufrir, pero es increíble la fuerza que él me daba hasta en sus momentos más difíciles, siempre me decía: ´mami atiende a todo el mundo pero hazlo al lado mío, no me dejes solo porque todos te necesitamos´.

“Creí que con él se había escapado mi vida, pero mi hija me ayudó a seguir adelante; vivo orgullosa de ella, y aunque es abogada le enseño las artes de enfermería para que esté preparada ante cualquier contingencia.

“También agradezco mucho a mis compañeros de trabajo, me hicieron sentir útil y regresé aquí, a la consulta externa de Quemados, a continuar aliviando las penas.
“Estoy convencida de que hasta la muerte estaré ligada a mi profesión, porque la amo y además porque mis hijos me pidieron que no dejara de hacer el bien, por eso también seguiré investigando, quien sabe si algún día descubra el secreto de la vida”.